PERDONA QUE ME LLEVE EL CHIP
Se despidió pidiéndonos que nos portáramos bien, advirtiéndonos que regresaría en 45 días y entonces nos prepararíamos para viajar juntos, abandonar el País. Dejo todo previsto para que no nos faltara nada; nos dejó en casa para que no fuera más traumática su ausencia, nuestros lugares, con los juguetes en la terraza, donde pasábamos la mayor parte del tiempo; una persona de confianza estaría pendiente de nosotros, así que podríamos seguir con nuestro día a día a nuestras anchas. Ciertamente a Mateo y a mí nos agradaba la idea de marcharnos del país, quizás más a él por su forma de ser tan extrovertida, snauzer al fin, y ese espíritu jovial que lo caracteriza, a veces tan intenso que aun queriéndolo tanto me sacaba de quicio; a mí, la idea de irnos lo que me daba era tranquilidad, no nos faltaría nada. La escasez y el encarecimiento de las cosas hacían que todo fuera cuesta arriba, para ella y para nosotros. Mi herma...