No es fácil para el que se va..., porque el alma se le queda y pasa mucho tiempo sin regresar a él, se desprende de su esencia patria, de sus afectos, no solo de los sabores, los sonidos y los aromas de su tierra. Tampoco para el que se queda..., sometido al desprecio de sus gobernantes, a la descomposición moral y social que envuelve todo el ámbito del día a día, al atraso, al empobrecimiento acelerado a pesar de tener capacidades y poner empeño, sometido al miedo de perder la vida en cualquier momento. No hay una balanza que pueda sopesar lo que se gana y lo que se pierde, lo que te quita o te da...tanto para el que se va o para el que se queda; no hay una vara que pueda medir la tragedia que se vive en las orillas contrapuestas de un río de tristezas que nos separa, en una orilla se quedan unos, y a la otra se marchan otros; en el medio de las dos orillas el dolor corre como torrente de aguas turbias, revueltas, a...