Era cerca del mediodía cuando recibí la llamada, no podía creerlo y entonces comprendí que lo que pasó temprano ese día tenía que ver contigo… No podía ser de otra manera, entre las dos había una conexión especial, de esas que uno no puede explicar, en la que nos presentíamos siempre. Recuerdo cuando te conocí, me parecías tan hermosa, dije “mamá, mira esa señora alta que se mudó al lado, de dónde vendrá?” Y claro, venías de la capital, por eso vestías así y caminabas con tanta elegancia! Para nosotros fue increíble poder ayudarte ese día en que te instalabas con tu esposo y tus hijos, yo fui la primera en querer agradarte, y sé que ese primer día me viste como la hija que querías tener. Cada mañana, cuando esperaba el bus del colegio, me asomaba a tu ventana para saludarte, y te veía tan afanada preparando los teteros de tus pequeños hijos y tu cocina se inundaba en olores deliciosos. Sabías que llegaría porque sentías mi perfume, ...