ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN EL TERCERO...
Suena a descubrimiento, o también a conquista, pero los más románticos, como yo, pensamos en un amor: el de mis padres, una hermosa historia, que es digna de reseñar. Asia y Europa se encontraron en América, dos personas con culturas y costumbres diferentes encontraron un lugar común para sembrar sus sueños y hacer su vida juntos llena de amor, con algunos sinsabores que el tiempo fue dejando atrás para que solo prevaleciera lo que sentían el uno por el otro y lo que habían construido juntos.
Él, niño de bien, creció en el seno de una familia de costumbres y creencias religiosas muy marcadas, en tierras del Cercano Oriente en la antigua Fenicia, casi que cumpliendo un rol que estaba escrito antes de nacer por ser el primogénito, su vida no le pertenecía ni siquiera en lo que se refería al amor, el cual ya había sido elegido para él. A pesar de todo, el destino que ya estaba dibujado por aquellos que decían quererlo tuvo un giro inesperado, su familia se rompió y su padre salió de aquellas tierras de cedros y especies, pero también de ataduras, tal cual lo hicieran sus antepasados, a buscar otros horizontes de libertad en los que pudiera conocer el verdadero amor, ese que nace del corazón y no por una imposición, la libertad de actuar sin otro principio que el de la honestidad y el trabajo. Ese giro fue también el que cambió de rumbo el destino de aquel niño, que nació bueno, callado, cariñoso y obediente, que fue creciendo acumulando inconformidad y sintiendo nostalgia por su padre ausente.
Cercano ya estaban los días en los que debía cumplir su destino y aceCercano ya estaban los días en los que debía cumplir su destino y aceptarlo sin más, pero un día su alma agitada dio alas a sus deseos y partió de esa tierra a destinos inciertos en busca de tan extrañado afecto, de la libertad y del amor sincero, y a tierras de exuberancia fue a dar, en el centro de ese continente nuevo, al encuentro de su amado padre y sus hermanos nuevos.
Ella nació en la Galicia de verdes montes de cara al mar, en tiempos agitados, de tristezas y miedo, de guerras que siembran miseria y arrebatan la alegría a la corta inocencia, que roban el futuro haciéndolo más incierto; a medida que crecía, su vista se perdía en el horizonte del Atlántico inmenso que en sus olas traía cantos de otros prósperos pueblos; orillas contrapuestas separadas por el profundo océano que la paralizaba de miedo; su corazón sentía que debía atravesar sin mayor pensamiento, era su instinto que le avisaba, que allá, de aquel otro lado, la esperaba ese algo que como imán la atraía sin bien saberlo. Y llego el día que el llamado del continente nuevo se hizo real y concreto y con una maleta cargada de sueños se atrevió a embarcarse en un buque de esos, viajando en tercera con otros valientes pioneros que las mismas razones los impulsaban a tomar el riesgo.
No pasó mucho tiempo que el destino hiciera su juego, y se encontraran esas dos almas en el tercero, la Amazonía con su magia, tejió la red desde Bolivia a Venezuela, atrapándolos por siempre para vivir su gran y único amor, en ese nuevo mundo que es el tercero...
No pasó mucho tiempo que el destino hiciera su juego, y se encontraran esas dos almas en el tercero, la Amazonía con su magia, tejió la red desde Bolivia a Venezuela, atrapándolos por siempre para vivir su gran y único amor, en ese nuevo mundo que es el tercero...

Feliz historia de amor. Y como somos unas románticas tenemos 2 tortolos que viven también su hermosa historia de amor. Un abrazo para tu mamá, la protagonista de esa hermosa historia.
ResponderEliminarGracias Toñi!!!! siiii tenemos la fortuna de ser testigos de esos dos tortolitos, QUE VIVA EL AMOR! que todo lo puede todo lo da, sin esperar nada a cambio...
EliminarFeliz historia de amor. Y como somos unas románticas tenemos 2 tortolos que viven también su hermosa historia de amor. Un abrazo para tu mamá, la protagonista de esa hermosa historia.
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