Llueve
Llueve
y el alma se queda quieta
para
escuchar el llanto del cielo
que baja
suavemente
en
medio de sus tronadas quejas...
Llueve
y los pájaros se aquietan
silencian
su canto
buscando
calor en el nido
que
siempre los espera.
Llueve
y mi mirada se embelesa
en la dulce
melancolía que expresa,
a veces
de romanticismos de novela
y otras
de soñadas añoranzas
por los
que tan lejos se encuentran.

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